Los más mayores de la escuela, cada día colaboran en la limpieza del aula y de los sitios comunes como el comedor.
Recogen los vasos, servilletas y baberos, pasan la bayeta y barren el suelo.
Os volvemos a contar lo importante que es para los niños ir adquiriendo estos hábitos. Cambiamos los protagonistas de la actividad, lo demás sigue igual.
Sentirse útiles, es una de las características de la etapa evolutiva de esta edad, pero además sin darse cuenta, estas tareas contribuyen a su desarrollo personal y a la formación de valores como:
- Responsabilidad, al depender de ellos cierto aspecto de las cosas, su sentido de la responsabilidad aumenta.
- El respeto y la valoración del trabajo, al colaborar en las tareas, comprenden mejor el esfuerzo por las personas que lo desempeñan.
- Cooperación, entre todos se termina antes.
- Adaptación social, adquirir cierto compromiso e Intentar mantener los espacios comunes y no comunes limpios, dejar las cosas como las encontramos o mejor.
- Autoestima, valorando su trabajo, que por supuesto está contribuyendo al bienestar de toda la escuela.
- Adquieren Independencia, al no darles todo hecho estamos contribuyendo a que maduren y sean más autónomos.
Para saber más
Colaborar es una regla de convivencia. Todos los miembros de una familia deben contribuir al buen funcionamiento del hogar. Hay muchas cosas que los niños pueden hacer sin que deban por ello esperar más que el respeto y el cariño de sus padres. Encargarse de sus propias cosas debe ser la principal tarea doméstica de cualquier niño como hacer la cama y mantener el cuarto ordenado. Pero hay otras muchas cosas en las que puede ayudarte en función de su edad como regar las plantas, poner y recoger la mesa, limpiar, sacar la basura, participar en la compra y en la cocina, etc.
Siempre hay que tener en cuenta las circunstancias, nunca debemos olvidar que su principal obligación son las tareas escolares y son a las que debe dedicar verdadera atención. Y debemos tener en cuenta que los niños necesitan tiempo para jugar. A veces los padres interpretan las actividades extra-escolares como tiempo de ocio mientras que para el niño son auténticas obligaciones. Es fundamental que las tareas domésticas se compensen en su justa medida con las obligaciones escolares y extraescolares dejando un amplio margen de tiempo libre y puramente lúdico para que el niño lo dedique a sus aficiones.
Esther García Schmah
Pedagoga
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