pero aunque aparentemente parecen inofensivas, en el "cole" pueden ser peligrosas.
Ya sabéis que a los niños no se les puede quitar el ojo de encima, y estas gomitas tan atractivas en un descuido pueden acabar en la boca de algún niño y llevarnos un susto. Mejor jugar con ellas en casa, bajo la vigilancia de los papás.