A pesar de las advertencias, ¡cuidado con el agua!, ¡no te vayas a mojar! ¡No piséis los charcos!. Es inevitable e irresistible no jugar con el agua.
Llenar botes, hacer "puches" , mezclar con la arena y preparar croquetas,... es muy divertido y además, los más mayores descubren cuanta agua ha caído en la escuela, observan el pluviómetro y lo anotan para hacer un registro.
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